Abril 4 de 2026
2:42
No me dices nada
decidiste callar y me callaste
pues tu silencio sabe a orden perentoria.
Y como las otras veces,
me dejaba llevar de tus pasos al bailar
y me acompasaba al ritmo de tus caderas
al dibujarnos ceñidos entre las sábanas,
me vuelvo sombra de tus silencios
y beso anónimo de tus secretos
sé a qué sabes y te extraño
y me extraño a mí mismo
fuera de tus contornos
Cómo extraño tu flor y sus elíxires
abiertos sus pétalos para libar néctares
y devolverte a cambio mi sabia pálida
Cómo me extraño a mí mismo
navegando en tu cuerpo fino
entre sus olas de terciopelo
hundiendo mi amoroso puñal
en tu grieta rosada y húmeda
Cómo nos extraño bajo las cobijas
bajo las gotas de aguas generosas y calientes
bajo el torbellino azul de música y tequila
en que nos perdíamos, amantes encendidos,
de las culpas que nos agobian
Cómo nos extraño, bebiendo vino
riendo, cantando delirantes
ebrios de placer y éxtasis
aferrados a nuestras frutas
con el hambre de las bocas

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