Diciembre 24 de 2025
7:16
De las mil cosas que recuerdo
cuando repaso mis memorias contigo,
me quedan las palabras vacilantes,
los movimientos gráciles,
los escalones de mi vida
que condujeron a la puerta de tu corazón.
Y luego, tras las interminables noches solitarias,
las horas más ardientes en la calle,
o en los recintos oscuros,
pues, ¿Quién podrá robarnos jamás
las copas de vino o las gotas de néctar
disfrutados en la penumbra?
Pues los ecos de nuestros pasos
siguen resonando en esas calles vacías
se comportan como melodías errantes
prestas a repetirse, a la menor provocación.
Y me quedan estos pétalos desesperados,
mientras regresas a mi vera,
que te cantan ausencias por la tarde
y te recuerdan que eres mía durante las noches.
En esas memorias pálidas, insondables,
atrapadas en los rincones de mi sangre
hierve tu nombre como luna roja
y me zambulle la piel en el aroma de tus senos
en la cálida urgencia por abrazarte
en la desesperación de contarte las cosas que he callado
en la ansiedad de recorrerte como un mapa recién descubierto
en la prisa de estas noches, en las que me hace falta tu Mirada
Entretanto, por si mis por si mis besos se pierden
en el registro dulce y rosado de tus labios
te quedan estas líneas trazadas con mi propia voz
para que se adhieran a tu cintura
y te cuenten sin palabras
que te sigo extrañando,
que las mismas estrellas
de la habitación donde nos amamos
siguen esperando que regreses a darles brillo
y te atesoran,
tras estas largas tardes de ausencia y silencio

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